6 a 12 meses articulo

Juegos que estimulan el habla de tu bebé

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Los juegos no sólo divierten y hacen felices a nuestros hijos, también ayudan a desarrollar sus sentidos y a estimular su aprendizaje.

 

La evolución del lenguaje en los niños es un proceso muy importante en el que todo padre debe involucrarse y participar. Desde los primeros balbuceos hasta que pronuncie sus primeras frases. Entérate qué juegos pueden estimular el habla de tu bebé:

1.Traductor de sonidos:

Una actividad muy divertida para que tu hijo aprenda sonidos y los relacione con el lenguaje, es jugar al traductor. Para esto, los papis deben emitir sonidos y ruidos cotidianos, como el timbre de la casa, el teléfono, un perro, la bocina, la lluvia,  etc y los niños deben adivinar de qué se trata. Luego pueden intercambiar roles.

2.¿Dónde está el bebé?

Con este juego se puede enseñar a los más pequeños a localizar el origen del sonido. El adulto se puede ocultar en distintas partes de la casa y emitir un sonido desde su escondite, también se puede hacer con la ayuda de un juguete con sonido.

3.¡Saca la lengua!

Una buena idea para trabajar la motricidad labiolingual es decirle a tu hijo  que su cara es una casita, en la que los ojos son ventanas, la nariz el timbre, la boca la puerta y la lengua un amigo que está dentro de ella.

Este juego permite entrenar los movimientos. Para ello, hay que pedirles que toquen el timbre, abra la puerta y que deje salir  a su amigo “la lengua” para dar un paseo.

4.A soplar, a soplar...

Para aprender a articular bien las palabras, el niño debe ejercitar la respiración y también debe aprender a dominar el ritmo de la misma. Un buen ejercicio para ello es colocar pequeñas bolitas de papel o de algodón sobre una superficie lisa y soplar sobre ellas para lograr que lleguen a la meta.

5.Orquesta musical

Este juego permite relacionar el lenguaje gestual con el oral a través de los sonidos. En este caso, será la música la que estimule el habla de tu bebé.

El adulto enseña al pequeño los diferentes sonidos de los instrumentos musicales a la vez que realiza el gesto que le corresponde (simula que los toca). Así, el tambor será pon, pon, pon, la trompeta pa, pa, pa y la guitarra ran, ran, ran. El pequeño debe identificar cada gesto y responder con la onomatopeya correspondiente.

Libros para tu bebé

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Al echar un vistazo a la sección de libros para niños en una librería, todo padre se queda sorprendido. Hay millones de libros para los pequeños. Entre una encantadora historia de hadas y un libro educativo sobre formas y colores, ¿cuál elegir y por qué?

 

Los bebés adoran los libros, aunque todavía no puedan entender las historias y sus significados. Los colores, materiales y sonidos son sus vías de entrada a un universo maravilloso, lleno de emociones y sensaciones. Un placer único que les ayuda a crecer y comparten contigo.

Mucho más que simples historias

El libro empieza, desarrolla ideas y... acaba. Esa secuencia (inicio, desarrollo y final) permite a los pequeños ordenar su pensamiento. Además, sus idas y venidas entre el mundo real y el imaginario influyen en la construcción de su personalidad. "Sin los juegos que solicita la imaginación, el bebé no podría acceder al lenguaje ni a la vida emocional", afirma Marie Bonnafé en su ensayo Los libros son buenos para los bebés.

Otro aspecto interesante de las historias que cuentan los libros, en especial los cuentos de hadas, es que no son simples relatos de las aventuras de algunos personajes. Son historias que permiten al pequeño comprender, de manera concreta y entretenida, la rivalidad entre hermanos, el miedo a ser abandonado, la injusticia, la violencia y muchas otras ideas y sentimientos.

La lectura también es un momento para compartir. Constituye una manera de crear vínculos que van más allá de la palabra. ¿Qué pasa si el pequeñín no comprende todo? No importa. Las palabras atractivas que escucha, las imágenes que observa y los materiales que toca provocan emociones que tu hijo compartirá contigo.
 

Cuentos para soñar

La noche es un momento ideal para leer cuentos. Para algunos pequeños, escuchar un cuento antes de dormir constituye una especie de ritual sagrado al que los padres no se pueden negar. Si tu hijo se aferra tanto a ese momento, es porque lo comparte contigo, viven una historia juntos y eso lo llena de alegría.

El cuento de antes de ir a dormir también le permite enfrentarse a la noche con serenidad. La razón por la que te pide que leas el mismo cuento noche tras noche es que la repetición de las mismas palabras lo tranquilizan y lo relajan.

No olvides que el diálogo también es importante. Comenten la historia, los personajes, los escenarios y compartan sus emociones. Además, podrían inventar alguna variante que será su propio cuento.

Maletas diseñadas para niños

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Una de las cosas que toma más tiempo cuando de viajar se trata, es alistar las maletas. Sobre todo si vas con niños, pues sus necesidades son primero que todo, y es importante no olvidarse de las cosas que si o si tenemos que llevar.

 

Por lo general, preparamos una maleta grande en donde compartimos el espacio, mitad puede ser nuestra y la otra mitad de nuestro pequeño; además si viajamos solas con los niños resulta ser práctico y fácil de manejar.

Pero funciona hasta cierta edad, pues a medida que ellos van creciendo y tienen cierta “independencia”, quieren llevar sus juguetes favoritos, la ropa que ellos quieren usar, etc. Entonces la cosa se nos complica al momento de empacar.

Por suerte, hay productos para todo tipo de necesidades y ahora en el mercado pueden encontrar maletas de viaje especialmente diseñadas para niños, les encantará su diseño y sobre todo la usabilidad que le pueden dar cuando se tengan que ir de vacaciones con la familia.

Se trata de una maleta para infantes, que además de parecer un juguete, es súper liviana y los chicos la pueden llevar con facilidad, pese a que su capacidad soporta hasta 50 kg.

Y no sólo eso, también pueden divertirse con ella, ya que además de ser una maleta se puede convertir en un correpasillos ideal para esperas largas en cualquier lugar. Sólo tienen que montarse sobre ellas cuando estén cansados y desplazarse sentados.

¿Qué esperas para escoger el diseño ideal para tu pequeño?

El agua es divertida, pero ¿también peligrosa?

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Los niños por lo general disfrutan del agua, pues en sus primeras experiencias la asocian al baño, al juego y a la exploración.

 

Si bien los estimula y los divierte, también significa un peligro que desconocen hasta el momento en que sufren algún accidente y esto los hace sentirse vulnerables e inseguros.

Cuando están en la bañera o en una piscina siempre están acompañados por nosotros e incluso cargados en brazos o sostenidos por un flotador que les da falsa sensación de seguridad. Se divierten con los juguetes en el agua pues desde muy chiquitos los entretenemos con ellos, con lo cual mientras no hayan vivido ningún accidente, asocian el agua con el juego.

Sin embargo, mientras nuestro hijo dependa de nosotros o de un dispositivo de flotación para permanecer en el agua, desconoce sus peligros y por tanto está en riesgo de ahogarse. Por eso siempre ten presente:

  • Muchos niños sufren accidentes en el agua con los flotadores puestos
  • A muchos niños les incomodan los flotadores. Son inquietos por lo que en ocasiones ellos mismos se los sacan dentro o alrededor del agua
  • Varios accidentes suceden minutos después de haber salido del agua. Los niños ya no tienen flotadores puestos y regresan a la piscina por su cuenta
  • Tu hijo va a ir por cualquier objeto o juguete que llame su atención. Nunca dejes alguno cerca o dentro del agua.
  • Los niños son curiosos y pueden acercarse a los drenajes de la piscina, poniendo en riesgo su vida.

Siempre acompaña a tu hijo en y alrededor del agua. Mientras no sea autónomo para reaccionar ante una caída, mantenlo cargado en brazos y cuando tenga la edad suficiente, enséñale donde puede permanecer y dónde no. Garantiza su seguridad e integridad. Está bien que se divierta en el agua, pero debe conocer sus límites.

Para mayor información ingresar a la web (www.isrperu.com) y al Facebook https://www.facebook.com/isrperu/.

¿Está listo mi bebé para comer?

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¿Tu bebé ya puede sentarse solito, sostiene su cabeza, y muestra interés por la comida? Son algunas señales de que está listo para comer sólidos.

 

Aprender a observa el desarrollo de tu bebé

Si tu bebé ya cumplió los 6 meses, es probable que tengas dudas sobre cómo comenzar a alimentarlo con alimentos sólidos. Esta etapa se conoce como Alimentación Complementaria y para saber si tu bebé está listo o no, debes tener en cuenta las siguientes señales de desarrollo que indican que es hora de comenzar con sus primeras papillas:

– Puede sostener su cuello y su cabecita por sí mismo

– Puede sentarse en su silla para comer, sin irse de lado y manteniendo el balance

– No expulsa la comida con su lengua (un reflejo conocido como "protrusión", cuando los bebés solamente pueden tomar leche) si has intentado darle alimentos y los expulsa, deberás esperar un tiempo mientras desaparece este reflejo por sí mismo

– Muestra interés por la comida, desde abrir la boca hasta intentar probar tu comida

Debes cuidar que tu bebé no coma antes de tener estas señales de desarrollo y tampoco esperar mucho tiempo para darle alimentos sólidos cuando ya ha cumplido los 6 meses. Durante sus primeros 6 meses de vida, el estómago de tu bebé estuvo durante un proceso de maduración en el cual no podía consumir ningún otro tipo de líquido o alimento sólido que no sea la Leche Materna.

Su estomaguito ha madurado para comenzar con los alimentos sólidos, no obstante, todavía no puede comer todos los alimentos que quieras ofrecerle; su estómago seguirá madurando y si te tomas más tiempo en comenzar con la alimentación complementaria, puedes exponer a tu bebé a deficiencias nutrimentales como la falta de hierro, vitamina B o zinc.

 

Entendiendo la maduración del estómago durante los primeros meses de vida

Un punto clave para esperar para comenzar con la alimentación complementaria es la maduración del estómago y sus intestinos.

Los intestinos son un sistema de filtración del cuerpo, seleccionan los nutrimentos que ayudan al cuerpo y se deshace de los que pueden hacerle daño. Durante los primeros meses de vida, este sistema todavía está inmaduro.

Cuando los intestinos han madurado, segregan una inmunoglobina proteica altamente protectora para evitar el riesgo de que sustancias altamente alérgenos entren a la sangre. Durante los primeros meses de vida, la producción de esta inmunoglobina todavía es baja y eso hace que los bebés puedan desarrollar alergias alimentarias cuando prueban alimentos antes de los 6 meses.

Entre los 3 y 9 meses de vida, el intestino de los bebés pasa por un proceso de maduración distinto en el que el intestino comienza a ser más selectivo con los nutrientes que filtra, es por eso que se recomienda que los primeros 6 meses de vida se alimente al bebé exclusivamente con Leche Materna para después continuar con alimentos sólidos cuando el bebé ha mostrado las señales de desarrollo que leíste más arriba.

 

¿Cómo debe de ser la consistencia de sus papillas?

Pronto comenzarán a salir sus primeros dientes, mientras tanto, la consistencia de sus alimentos deben ser papillas; suaves, entre una consistencia no muy líquida y tampoco muy espesa, evitando algún pedacito sólido de verduras o frutas para evitar accidentes y reducir el riesgo de asfixia. Para evitar el riesgo de alergia o intoxicación, es recomendable que comiences a darle una verdura o fruta a la vez. Por ejemplo, una papilla de chícharos durante dos ó tres días y observar cómo reacciona. Una vez que ha aceptado su comida nueva y no hay síntomas de alergia, poco a poco puedes introducir nuevos sabores y, más adelante, podrás combinarlos.

¿Por qué su bebé necesita estar activo?

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¿Lo sabía? Pasar tiempo jugando con su bebé a esta edad puede llevarle a ser más activo cuando es un párvulo

 

Su bebé necesita ser más activo de lo que usted piensa. Los estudios muestran que los bebés de nueve meses de edad que juegan activamente con sus padres han aumentado la actividad física cuando están cerca de los dos años. Nunca es demasiado pronto para adquirir el hábito de incorporar el juego activo en su rutina diaria.

Sorprendentemente, muchos padres piensan que sus hijos son naturalmente activos y no necesitan ningún estímulo extra. Sin embargo, las investigaciones revelan lo contrario, y muchos niños pequeños no son activos durante la cantidad de tiempo recomendada para su edad. En varios países existen pautas de actividad para niños pequeños de uno a dos años. Estas pautas recomiendan al menos entre una y tres horas de actividad al día. Ahora que su bebé tiene entre 10 y 12 meses de edad, usted puede apuntar hacia estos niveles de tiempo activo, a medida que se acerca la edad del párvulo.

Los expertos aconsejan que los bebés realicen actividades físicas que exploren el movimiento y su entorno durante varios períodos de tiempo cortos cada día. Por supuesto, los bebés deben estar siempre en un ambiente seguro y supervisados cuando juegan.

Deje que estos cinco principios guíen cómo juega su bebé, para que comience una senda hacia una vida activa y sana.

  • A moverse. Anime a su bebé a realizar actividades físicas varias veces al día de diversas maneras. No necesita mucho equipamiento, simplemente jugando juntos en el suelo lo pondrá en movimiento. Para más formas de estar activos juntos, consulte el organizador de actividades de 10 a 12 meses.
  • Pase menos tiempo sentado quieto. Trate de no dejar que su bebé se siente en la misma posición, por ejemplo, en un cochecito, en un asiento de seguridad o en una silla alta, durante más de una hora a la vez.
  • Evite el tiempo frente a una pantalla. El tiempo frente a una pantalla no es recomendable para bebés o niños menores de dos años. En cambio, disfruten de un tiempo limitado de tranquilidad leyendo juntos o contándole un cuento.
  • Manténgase hidratado. Como su bebé puede tener sed durante una sesión de juego, tómese un descanso y ofrézcale un vaso de agua, y ofrézcale otro al final de la actividad. Asegúrese de que él la vea a usted disfrutando de un vaso de agua refrescante también.
  • Que duermas bien. Para este grupo de edad, se recomiendan de 12 a 15 horas de sueño de calidad cada 24 horas, incluyendo siestas.

Todo sobre la alimentación complementaria

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Mi bebé pronto cumplirá seis meses y voy a darle su primer alimento sólido. ¿Por qué es tan importante?

 

Con la introducción progresiva de alimentos sólidos, el bebé descubrirá un mundo de sabores y texturas inéditos. ¿Qué reglas debo seguir para que esta etapa clave sea un éxito?

Cuando el bebé descubre que comer es afirmarse

Primera cucharada de zanahorias, primer bocado de cereales... ¿Te parece una simple anécdota? Para el bebé, ¡es una revolución! Acostumbrado a tomar solo leche materna, no sabía que había otros alimentos. Sin embargo, gracias a todos esos nuevos sabores y consistencias, el bebé descubre poco a poco que tiene poder de decisión,"me gusta" o "no me gusta", es decir, que tiene personalidad. Descubre rápido que puede decidir sobre su alimentación. Además, los alimentos que prefiera ahora serán, seguramente, los que prefiera de adulto. Así, pues, la etapa de la alimentación complementaria es esencial en la obtención de su autonomía. Ese periodo marca la entrada del niño en el mundo de los mayores.

Tras descubrir el "yo", el bebé comprende también que puede jugar con la alimentación. Hasta ahora pasivo, el bebé se convierte en el protagonista principal de las comidas. Interactúa con su entorno mientras come, el bebé ya come en la mesa, como los mayores; ¡toda una revolución! "No-guta", "patano", "patel"... son las primeras palabras que empieza a decir en la mesa. Poco a poco, se establecen pequeños rituales y tú debes hacer gala de una gran imaginación para hacerle comer: "vrrrrr, el avión gira y gira", "rum, rum, el coche entra en el garaje"... Y cuando le dejes comer por primera vez con las manos y veas su mesa manchada de arriba a abajo de puré de verduras, todo serán risas. ¡El niño estará en la gloria!

¡Cómo me gusta comer!

Comer es, ante todo, un placer, el primer placer que el niño experimenta. Primero, cuerpo a cuerpo con su madre, se siente seguro y experimenta una intensa felicidad cuando es amamantado. Posteriormente, durante la diversificación alimentaria, prevalecen las muecas de sorpresa ante el puré de arvejas que has preparado con todo el amor del mundo y los gestos de placer al degustar ávidamente un tarrito de manzana o pera. ¡Cuántas emociones! Finalmente, llega la felicidad de reinar en la mesa familiar desde su silla. El bebé, convertido en centro de todas las atenciones, hace reír a todo el mundo y su madre solo tiene ojos para él, hasta que un chorro de puré cruza la mesa... No pasa nada, el bebé descubre que ahora forma parte de una tribu y busca su lugar en ella.

Su primera cuchara

Por todos esos motivos, la primera cucharada es un momento especial. Te toca prepararlo todo cuidadosamente. Compra una cuchara especial, escoge el plástico antes que el acero para que el material sea más agradable, y sienta al bebé a la mesa por primera vez. ¡No olvides tomar fotos! A veces, sin embargo, ese gran estreno resulta un fracaso…
Si el bebé solo chupa la cuchara, hay que enseñarle a que se la meta en la boca. Utiliza un alimento espeso, como un puré. Los bebés golosos tienen en ocasiones más impaciencia por comer y rechazan la cuchara.
Si el bebé se niega en redondo a abrir la boca, no pasa nada, ya lo intentarás más tarde.

No-guta, no-guta, no-guta

A pesar de todos tus esfuerzos y toda tu imaginación para alimentar al bebé, a veces te enfrentas a una negativa categórica. Es lo que se denomina neofobia alimentaria, o aversión por ciertos alimentos nuevos. Este trastorno empieza generalmente a los dos años, pero su momento de mayor apogeo es entre los cuatro y los siete años. Hay muchos motivos para incluir un alimento en la lista negra: afirmarse personalmente, simple gusto personal, desconfianza por lo nuevo... Si los nuevos alimentos se introducen antes de los dos años de edad, el riesgo de neofobia es menor.

Así, pues, estimula el gusto de tu niño desde el inicio de la alimentación complementaria. De esta manera, ¡el brócoli acabará siendo tan bueno como el mejor pastel!

Inicio de la diversificación alimentaria

Para empezar la diversificación, conviene esperar a que el bebé haya cumplido seis meses y su organismo esté suficientemente desarrollado para poder aceptar y digerir bien otros alimentos a parte de la leche materna. Lo que viene luego es totalmente personal, ya que cada bebé reacciona a su manera. Algunos muestran pronto interés por la mesa familiar y los alimentos nuevos, pero a otros les cuesta más. Cada uno a su ritmo. En cualquier caso, al principio la leche materna continuará siendo la base de la alimentación del bebé (al menos 500 ml al día).

Primera consigna importante: introduce únicamente un alimento nuevo cada vez.

Sus primeras comidas pueden ser:

cereales sin gluten (arroz, quinua, maíz), ricos en almidón y, por consiguiente, en energía de absorción lenta
frutas: manzana, plátano, durazno o pera, en compota o en puré, industriales o caseras
Verduras: papas, zanahorias, zapallo, zapallito italiano y cantidades pequeñas de vainitas, brócoli y espinaca. Todo en forma de puré y bien triturado Si las haces en casa, cuécelas en agua o al vapor, sin añadir sal ni azúcar. Y todo bien triturado, claro está
Puede empezar a comer carne de ternera, pollo, pavo y cordero. La cantidad adecuada para bebés entre seis y ocho meses es de dos cucharaditas de carne al día, es decir, 10 gramos. ¡Y no más, para no sobrecargar su organismo!
A partir de los siete meses:

Cereales infantiles con gluten, sémola fina y fideos bien cocidos y triturados, mezcladas con verduras que aporten la energía que necesita para su vida aventurera
La segunda fase, de los ocho o doce meses a los dos años

En esta etapa, el alimento básico continúa siendo la leche materna, al menos medio litro al día. 

El bebé come ya de todo cada día en cuatro o cinco comidas regulares: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.

Féculas como fideos pequeños, arroz meloso, papa deshecha...
Carne: a partir del año se puede empezar a incluir en pequeños trocitos.
Pescado: a partir de los ocho meses puede empezar a comer pescado blanco, como la merluza, la cojinova, el lenguado. Al ser más graso, el pescado azul, como el atún, el bonito o el salmón, puedes introducirlo a partir de los dieciocho meses. La yema de huevo la puede empezar a comer, siempre bien cocida y mezclada con los purés a partir de los diez meses. El huevo entero lo podrá comer a partir del año de edad
Menestras, como lentejas bien cocidas, en pequeñas cantidades y en forma de puré, a partir de nueve meses
Verduras crudas y ralladas, a partir de los doce meses
Yogur y queso fresco a partir de los doce meses
¡Chocolate a partir de un año!
Varía también las texturas. Al principio tritura todo, ofrécele pequeños trozos deshechos. Limita o evita el azúcar, la sal, las frituras y las grasas. Procura cocinar con aceite de oliva o de girasol y recuerda que es mejor añadirlo al finalizar la preparación. En cuanto a las cantidades, el bebé será el mejor indicador pues deja de comer cuando sacia su hambre. Finalmente, ¿qué le damos para beber? Agua o algún jugo de frutas natural y sin azúcar.

El bebé descubre masticar y morder

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Desde su nacimiento, mi bebé se ha alimentado exclusivamente con leche. Al diversificar su alimentación le revelo nuevos sabores y texturas ¡Una auténtica revolución!

 

En la evolución del bebé, todos los avances están relacionados entre sí. Al cabo de unos meses, su boquita ya es capaz de aceptar alimentos distintos a la leche. Tu pequeño glotón está preparado para descubrir no solo nuevas texturas sino también sabores hasta ahora insospechados. ¡Una experiencia cuanto menos desconcertante que transformará sus primeras referencias!

Masticar: una etapa imprescindible en el desarrollo del bebé

Mientras que succionar era un acto reflejo, masticar requiere un aprendizaje que se inicia hacia los cuatro meses y se perfecciona hasta el año de vida. Por eso es imposible que los lactantes ingieran otra cosa que no sea leche durante su primer trimestre de vida. Su pequeña lengua repele instintivamente cualquier alimento sólido. Hacia los cuatro o cinco meses, al niño se le abre un nuevo mundo. Cada avance entrañará otro nuevo, ¡como un juego de muñecas rusas! Primero el niño descubrirá que puede chupar, mordisquear y guardarse un trozo de comida en la boca, sensaciones nuevas que suelen adorar. Dos meses más tarde, su evolución psicomotriz y la aparición de los incisivos le permitirán masticar. Gracias a esa nueva capacidad, refuerza los músculos de mejillas, labios y faringe. El bebé descubre asombrado que puede destruir alimentos con la boca.

Su "yo gustativo" inicia su construcción

Pronto estará en condiciones de comer pequeños trozos de comida. Mientras el bebé perfecciona el masticado, sus mandíbulas se estiran y se modelan. Y como las buenas noticias no vienen solas, mientras aprende a masticar tu pequeño conseguirá sujetar la cuchara y la taza sin ayuda. Te toca guiarle en sus primeros pasos hacia la independencia alimentaria.

Qué hacer entre los seis y los doce meses: estimularlo, sin forzarlo

El bebé por fin está listo para explorar nuevos horizontes gustativos. Dividido entre su curiosidad y el temor a lo nuevo, tu bebé se iniciará de forma tímida en el mundo culinario. He aquí tu hoja de ruta: respetar cada etapa y no forzarlo jamás.

A los seis meses ofrécele texturas trituradas y lisas, parecidas a las de la leche. Se trata de conseguir una transición suave.
Entre los siete y ocho meses empezamos a pasar los alimentos por el prensapapa, que da mayor textura a los purés de frutas y verduras.
A partir de los nueve meses pasamos a cosas serias como, por ejemplo, sopas de letras, pequeños dados de papa sancochada, arroz, frutas y verduras bien cocidas. Continúa triturando la carne y el pescado, ya que su textura más fibrosa sigue siendo difícil de masticar.
A partir de los doce meses, ¡a jugar! El plato se compone de pequeños trozos de consistencia más o menos espesa y crujiente. Aplasta los alimentos con el tenedor, ofrécele rodajas de zanahoria cocida, dados de beterraga o de tomate pelados. Pero, ojo, tu niño aún no puede comer como adulto. Controla los alimentos que proporcionan proteínas (carnes y pescados solo entre tres y ocho cucharaditas al día) y da preferencia a los productos lácteos y a los cereales.
¿Qué papel tiene el bebé en todo esto?

Aunque lo hagas todo bien, tu bebé querrá aportar también su granito de arena. Aquí tienes algunos consejos para ayudar a tu futuro gourmet a diferenciar las texturas:

Dale una parte de la comida triturada y la otra pasada por el prensapapa, según la edad.
Deja que el niño toque los alimentos con las manos, literalmente. Así desarrollará todos los sentidos.
Si al bebé no le gusta una textura, espera unos días y repite la experiencia con otro alimento de la misma textura.
Si el bebé se niega a probar un nuevo alimento, no lo fuerces a comérselo. La diversificación alimentaria es un proceso laborioso, no tengas prisa. No conviertas las comidas en un chantaje afectivo, evita los "come para contentar a mamá", ni en una relación de fuerza. ¡Puede que el bebé necesite tiempo para acostumbrarse a todas las novedades!
Importante:

No tardes mucho en utilizar el prensapapa. Si le das la comida triturada durante demasiado tiempo, al niño le costará aceptar después texturas más resistentes.

Cuando le des trocitos de comida, comprueba que no estén duros ni que sean demasiado grandes. ¡El camino está lleno de obstáculos!

Actividades de su hijo de 6 a 8 meses

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El organizador de actividades de su hijo de 6 a 8 meses

 

Jugar con su bebé no sólo es divertido, sino que también le ayuda a desarrollar habilidades para una infancia activa. Por lo tanto, apague el televisor, guarde su teléfono celular y olvídese de los quehaceres cotidianos - ¡es hora de interactuar, y de disfrutar de momentos especiales con su bebé!

Cada bebé se desarrolla a su manera. Siempre asegúrese de que su bebé tenga la fuerza y desarrolladas las habilidades para las actividades elegidas. Pruebe estos cinco juegos para principiantes…

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  1. Para mí, para ti…

¿Qué? Hacer rodar una pelota de un lado a otro

¿Cómo? Si su bebé puede sentarse sin apoyo, siéntese frente a él con sus piernas y las suyas en forma de "V". Haga rodar una pelota blanda hacia él y anímelo a tomarla. Una vez que descubra cómo hacerlo, pídale que la empuje hacia usted.

¿Por qué? Practica sentarse sin apoyo (una habilidad que muchos bebés tienden a dominar entre los siete y nueve meses). También fortalece la zona media y estimula la coordinación entre manos y ojos.

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  1. Aplausos al compás

¿Qué? El clásico "Jugar a las palmaditas" y aplaudir al ritmo de la música

¿Cómo? Comience sentándose directamente frente a su bebé (o ayúdele sosteniéndolo hasta que esté lo suficientemente fuerte como para sentarse solo) y aplaudiendo con las manos. Si no la copia, tome sus manos y muéstrele cómo hacerlo. Luego tome sus manos y aplauda contra las suyas, mientras canta una canción con ritmo. No importa lo que cante –clásico infantil, música pop moderna o letras inventadas espontáneamente– siempre y cuando haya un ritmo.

¿Por qué? Ayuda a mejorar la coordinación y los bebés tienden a adorar la música y el ritmo. Un estudio científico reciente demostró que, desde muy pequeños, los bebés responden físicamente a la música y a los sonidos rítmicos.

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  1. ¡Mira quién está de pie!

¿Qué? Hacer rebotar a tu bebé en una posición de pie

¿Cómo? Mientras usted está sentada en una silla o en un sofá, sostenga a su bebé firmemente por las axilas y colóquelo sobre sus rodillas (sosteniendo su cabeza si es necesario). Hágalo rebotar suavemente, o balancearse arriba y abajo, de manera que pueda sentir cómo es soportar su propio peso sobre las piernas.

¿Por qué? Entre los siete y los nueve meses, muchos bebés pueden soportar peso en sus pies cuando se los apoya sobre ellos. Esto le ayuda a fortalecer las piernas para cuando aprenda a ponerse de pie y empiece a circular.

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  1. Tirar al blanco

¿Qué? Tirar/poner los juguetes en una caja y luego sacarlos

¿Cómo? Tome una caja o cubo de plástico vacío y colóquelo en el suelo. Siéntese con su pequeño a poca distancia de él (con apoyo para su bebé si es necesario), con un montón de peluches a su lado. Tome uno y láncelo a la caja, animando a su pequeño a hacer lo mismo. Cuando la caja esté llena, le encantará sacar todos los juguetes y empezar de nuevo.

¿Por qué? Copiar los movimientos ayuda a desarrollar las habilidades motoras y hace que su pequeño sea activo. Esta actividad también ayuda a mejorar su capacidad para alcanzar los juguetes desde la posición de sentado.

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  1. El mono ve, el mono hace

¿Qué? Copiar acciones

¿Cómo? Acueste a su bebé boca arriba y anímelo a hacer lo que usted hace: mover los brazos, mover la cabeza o hacer caras graciosas. Elógielo cuando lo copie y repita la acción de una manera más exagerada.

¿Por qué? Ayuda a fortalecer los músculos de la zona media y la coordinación.

  

Comprométase a jugar (¡y páselo!)

¿Está usted lista para un desafío? Ahora que ha leído sobre la importancia de la actividad y de jugar con su bebé, tome el Compromiso del Programa de Nutrición de los Primeros 1000 Días de apagar pantallas, y pruebe estos cinco juegos durante los próximos cinco días. ¡Haga que el tiempo de actividad con su bebé sea parte de su vida diaria! Cuando tenga éxito, desafíe a cinco amigas a que hagan la misma promesa y cada una de ellas se la pase a otras cinco amigas. Si esto se repite 10 veces, habrá desafiado a más del doble de toda la población de Australia a pasar más tiempo jugando con sus bebés.

Jugar es divertido, y saludable

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Jugar es divertido, y saludable

 

Hay muchas actividades divertidas que usted y su bebé pueden hacer juntos para garantizar que el indeseable hábito de mirar pantallas nunca comience.

El tiempo frente al televisor y otras pantallas puede tener efectos negativos en los niños, incluyendo un aumento de peso nocivo y patrones alterados de sueño y siesta. En lugar de televisión, tenga una lista de actividades diferentes en las que usted y su bebé puedan participar, de manera tal que pueda tener el sano tiempo de juego que necesita.

A los seis meses de edad, su bebé se está haciendo más fuerte y probablemente pueda hacer muchas cosas que el mes pasado no podía hacer siquiera, como levantarse sobre manos y rodillas, voltearse e incluso sentarse, posiblemente. Es probable que esté empezando a adquirir la fuerza, la coordinación y las habilidades sociales necesarias para comenzar a jugar de verdad. Al darle tiempo para estar activo, en lugar de estar sentado quieto frente a una pantalla, su bebé tendrá la oportunidad de desplazarse, jugar y explorar.

Dedique un espacio definido para el tiempo de actividad con su bebé, asegúrese de que tenga suficiente espacio para mover sus piernas y darse la vuelta. ¡Cuanto más divertido lo haga, más querrá jugar – por su cuenta y con usted!

 

Ideas para actividades

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En lugar de ver la televisión mientras su bebé está en la habitación....

Trate de fomentar el juego acostándose en el suelo y dejándolo levantarse usándolo a usted como apoyo.

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En lugar de tener un televisor u otros aparatos electrónicos en la habitación de su bebé…

Trate de tener en su lugar una caja con sus juguetes favoritos. Jueguen juntos poniendo algunos juguetes fuera del alcance de la mano y animándola a rodar desde su espalda hasta su vientre para alcanzarlos.

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En lugar de dejarlo en un asiento de seguridad, cochecito o mecedora durante largos períodos de tiempo (cuando no está de viaje)…

Trate de animarlo a sentarse por su cuenta inventando nuevos juegos para jugar juntos. Por ejemplo, llene una botella de plástico limpia y vacía con arroz o pasta seca y aliéntelo a sacudirla y explorar los sonidos y patrones que produce.

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En lugar de dejar el televisor encendido todo el día con el bebé frente a él…

Trata de darle un poco de tiempo para que se divierta. Acuéstelo boca abajo, coloque un juguete debajo de una manta dejando una parte a la vista y anímelo a buscarlo y tomarlo.

Un estudio reciente mostró que los padres con bajos niveles de actividad eran más propensos a tener hijos que también tienen bajos niveles de actividad. Sea un modelo a seguir para su bebé y comprométase a jugar activamente con él. Tenga la seguridad de que el tiempo que pase con su pequeño será precioso y mucho más divertido que cualquier cosa que la televisión pueda ofrecerle.

¡LA LECHE MATERNA ES EL MEJOR ALIMENTO PARA EL BEBÉ!

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Nestlé apoya completamente esta práctica y la lactancia materna continuada hasta los 2 años, junto con la introducción de alimentos complementarios según lo recomendado por su médico o autoridades de la salud.

La alimentación complementaria inicia desde los 6 meses en adelante.