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El inicio de una preciosa historia

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A mis padres les encanta ocuparse de mi hija. Pero a veces la consienten demasiado o la dejan hacer todo. ¿Qué podemos hacer para encontrar el equilibrio?

 

Son dinámicos, deportistas, trotamundos, trabajadores incansables... Los abuelos de hoy viven la vida al máximo, pero también les encanta ocuparse de sus adorables nietos. Su ayuda resulta poco menos que imprescindible para poder organizarse durante el día a día, aunque no podemos pedirles que renuncien a sus actividades ni a su libertad. Entre deseos, compromisos, momentos de complicidad y alegría, cada familia inventa y reinventa permanentemente esa relación tan especial y única. 

Un papel de primer orden

Los abuelos tienen un papel esencial en la vida de un niño. Si nos metemos en el terreno de la psicología, diríamos que son figuras de la socialización secundaria. En otras palabras, al igual que los padres, transmiten valores y amplían su visión del mundo.

Al contarles la historia de la familia, sitúan al niño en el tiempo, lo conectan con el pasado y el presente. Les muestran fotos antiguas, les hablan de la juventud de su madre o su padre...En definitiva, son un punto de referencia vital, las raíces que permiten crecer al niño. Mimado, protegido y guiado por dos generaciones, abuelos y padres, el niño puede encarar el futuro con confianza.

Además, los abuelos hacen con sus nietos las cosas que los padres no siempre tienen tiempo de hacer: jugar, llevarles de excursión, visitar un museo... En este sentido, podríamos decir que son complementarios.

¡No hay nada como los abuelos!

Más allá de su papel educativo, los abuelos crean un vínculo afectivo insustituible con el niño. Basta con ver los besos y los mimos que se hacen al encontrarse...Es cierto que los abuelos ejercen el papel más cómodo. Sin responsabilidades educativas que cumplir y con más tiempo que los padres, están siempre más abiertos a cualquier propuesta... y son más flexibles.

Sin embargo, solo los padres tienen la última palabra sobre la educación de sus hijos. Es clave dejar en claro esa idea desde el principio. Para evitar contradicciones es útil elaborar la lista de las reglas más importantes en el hogar, que deberán ser válidas también cuando los nietos vayan a casa de los abuelos. Algunas de ellas son acostarse a las ocho de la noche, lavarse las manos antes de comer, entre otras.

¿Tendré leche suficiente?

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Quiero dar el pecho, pero no sé si mi leche será suficientemente abundante y rica para alimentar a mi bebé. ¿Qué puedo hacer para favorecer la producción de leche?

 

No te preocupes. En condiciones normales de salud, la glándula mamaria tiene una capacidad de producción de leche más que suficiente para cubrir las necesidades del bebé. Céntrate en el proceso de lactancia y sigue nuestros consejos para producir leche.

El principio de la oferta y la demanda

La producción de leche es un proceso que evoluciona con el tiempo y que se adapta a la demanda del bebé. La hipófisis libera dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, responsables de la producción y la expulsión de la leche, respectivamente. Ese mecanismo se inicia durante el embarazo para que el "dispositivo" se encuentre operando cuando el bebé venga al mundo, incluso si nace prematuramente

En el momento del parto, a veces incluso antes, las mujeres empiezan a segregar el calostro, una leche espesa y muy dulce
Entre el segundo y el quinto día después del parto se produce la leche de transición. Entonces sentirás los pechos pesados, cálidos y congestionados. A veces, puedes notar una sensación de crujido totalmente nueva y desconocida. No te preocupes, ¡es normal!
Luego de los primeros quince días de lactancia, la leche "madura". Su composición varía durante las tomas y a lo largo del periodo de lactancia. Eso permite responder a las necesidades de crecimiento del bebé
¿Qué hacer en la práctica?

Cambia de pecho en cada toma para vaciarlo o alterna ambos pechos durante la misma toma. Cada madre debe elegir qué sistema emplear en función de sus necesidades y su producción de leche.

Al ritmo del bebé

Una vez que conozcas tu capacidad para producir la leche, puede que te preguntes si tu hijo realiza un número de tomas suficiente. No existen normas sobre la duración de cada toma ni acerca de la cantidad de leche que el bebé tomará. Tampoco hay un número máximo de tomas ni intervalos fijos entre ellas. Cada bebé es un caso especial.

Durante los dos primeros meses, el bebé toma el pecho entre ocho y doce veces diarias
Luego el bebé se alimenta a su propio ritmo
¿Toma rápida o larga?

Todo depende del vigor del bebé a la hora de mamar. Por lo general, cada toma suele durar entre diez y treinta minutos. Confía en el bebé y deja que guíe la frecuencia y la abundancia de su alimentación.

¡Leche en abundancia!

La producción de leche depende también de tu estilo de vida. A continuación, te damos unos consejos "100 % lactancia":

No consumas alcohol ni tabaco
Descansa. Pide ayuda con las comidas y el mantenimiento de tu hogar
No inicies ningún tipo de dieta. La lactancia ayuda a perder peso de forma natural
No te saltes ninguna comida, aunque los horarios tradicionales se desplacen
Limita tu consumo de café y té, bebe más agua y otras infusiones
Intenta mantener una alimentación equilibrada. Come a diario cereales integrales, harinas, carne, huevos o pescado (especialmente pescados grasos; como sardina, caballa, atún, anchoveta; pues son fuente de omega 3. También fruta, verdura, leche y productos lácteos, así como menestras (lentejas, garbanzos, frejoles, arvejas partidas...) varias veces por semana
Bebe mucho líquido, ya que ayuda a una buena producción de leche. Agua sin gas, agua con gas, infusiones... ¡Cualquier opción es buena!

Mi nueva vida entre pañales

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Si me hubieran dicho que me convertiría en un padre modelo, no me lo habría creído... Sin embargo, pese a mis titubeantes inicios, me he esforzado a fondo por mi pequeño tesoro.

 

Papá y bebé

Tengo que decir que desempeño mi papel casi a la perfección: pañal, biberón, canción de cuna... Soy un padre moderno, me desenvuelvo igual de bien en una reunión de trabajo de alto vuelo que entre peluches. Sí, ¡estoy hablando de mí! Mi propio padre no se lo cree... Tengo que decir que mi pareja ha sido una gran maestra, me ha explicado todo, desde la temperatura del baño hasta las distintas posiciones del carrito pasando por el biberón. Sin embargo, tengo que reconocer una cosa: ¡me encanta ocuparme de mi pequeñín!

¿Cómo sujetar al bebé?

Al principio siempre tenía miedo de hacerle daño, pero ahora tengo confianza en mis habilidades. El bebé no es de cristal, pero hay que tratarlo con ternura; siempre lo cojo con cuidado para que se sienta seguro. Domino todas las posiciones: meciéndolo, con el brazo extendido, sobre las piernas, contra mí con la mantilla o echado sobre el hombro... Incluso he probado a sacarlo a pasear en un portabebés. Tras unos primeros minutos un poco torpes, las sonrisas enternecidas de las mujeres que se cruzaban a mi paso me dieron ánimos. ¡Qué orgullosos volvimos a casa mi bebé y yo!

¿Cómo ocuparse del bebé?

“Esta vez te toca cambiar al bebé a ti”, es una de las frases que más temen los papás. La razón es muy sencilla, es la última tarea que uno quiere realizar.

- Primera etapa: bañarlo o cómo evitar convertir el cuarto de baño en una pista de patinaje.
- Segunda etapa: el pañal, el arte de ponerlo en su sitio, pero sin apretarlo demasiado...
- Tercera etapa: el body, esa prenda de una sola pieza ajustada al cuerpo con botones por todas partes...Que no cunda el pánico, basta con seguir unas instrucciones muy sencillas: primero los brazos, después abotonar.
- Cuarta etapa: la etapa del “aprendiz de enfermero” o cómo sonar los mocos al bebé, poner un supositorio, cortar las uñas... ¡Que esas situaciones no te pesquen desprevenido!


¡Mi pareja me ha dado la medalla de oro de los papás y estoy muy orgulloso de mi premio!

¿Cómo jugar con el bebé?

Darle de comer, acostarle y cantarle una canción de cuna está muy bien, pero lo que más me gusta es jugar con el bebé. En mi casa, cada uno tiene su método. La mamá prefiere los juegos educativos, mientras que yo apuesto al 100% por los juegos lúdicos. Mis favoritos son el avión y las cosquillas. Llegados a este punto me veo en la obligación de confirmar que los hombres somos niños grandes.

Un bebé bien limpio

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No siempre sabemos cómo asear al bebé. No te preocupes, algunos consejos te ayudarán a ser una experta.

 

Para mantener la salud y el bienestar de tu bebé es preciso asearlo diariamente y lavar con frecuencia los artículos que más utiliza. Sin embargo, no sirve de nada hacerlo en exceso porque para reforzar sus defensas inmunitarias, tu bebé necesita enfrentarse a bacterias, microbios y demás "bichitos" que nos rodean. Te recordamos algunas buenas prácticas en la materia.
 

Para mantener la salud y el bienestar de tu bebé es preciso asearlo diariamente y lavar con frecuencia los artículos que más utiliza. Sin embargo, no sirve de nada hacerlo en exceso porque para reforzar sus defensas inmunitarias, tu bebé necesita enfrentarse a bacterias, microbios y demás "bichitos" que nos rodean. Te recordamos algunas buenas prácticas en la materia.

Principios básicos del aseo del bebé

Es recomendable organizarse bien y tener a la mano todo lo necesario poder efectuar bien esa tarea y, si es posible, disfrutarla. Esta lista contiene los productos indispensables:

Gel de baño para pieles sensibles
Champú suave para sus primeros cabellos
Una crema limpiadora para su carita
Una crema para sus nalgas
Suero fisiológico
Algodón hidrófilo
Toallitas
 

Ahora que tenemos todo lo necesario, veamos el proceso completo.

Baño. A los bebés les encanta bañarse. Para su total seguridad, mantente atenta y no apartes la mirada de él. Cuida que no se enfríe, la temperatura de la habitación debe estar entre los 20 y los 24 ºC, y la del agua entre los 37 y los 38 ºC.

Cambio de pañales y de ropa. La clave está en la organización. Coloca todo lo que vayas a necesitar cerca del cambiador: pañales, toallitas, crema limpiadora, ropa limpia, papelera.  No olvides lavar y secar bien todos los pequeños pliegues de su piel antes de ponerle el pañal.

Cara. Un algodón impregnado en crema limpiadora o en agua mineral bastará. Puedes terminar con una crema hidratante suave para proteger su piel.

Ojos. Humedece una compresa con suero fisiológico y pásala suavemente sobre sus ojos, desde el lado más cercano a la nariz hacia afuera.

Orejas. La delicadeza es primordial. No utilices hisopos, solo usa un algodón para limpiar tanto la parte delantera como la posterior.

Nariz. Se trata de una operación delicada. Retuerce un trocito de algodón impregnado en suero fisiológico e introdúcelo en los orificios nasales para limpiarlos. También puedes utilizar un sacamocos o aspirador nasal.

Uñas. Cortárselas regularmente,  procurando redondearlas y no dejarlas demasiado cortas.

Cordón umbilical. Límpialo de dos a tres veces al día con una compresa impregnada en desinfectante hasta que se le caiga, esto último sucede al cabo de una o dos semanas.

¿Hay que retraer el prepucio de los niños? La práctica de retraer el prepucio para limpiar el glande de los bebés es desaconsejada por numerosos pediatras. Se ha demostrado que, al contrario de lo que se pensaba antes, la retracción no evita la fimosis (anomalía del prepucio). Un aseo "clásico" basta y sobra para garantizar la higiene de esta zona en un bebé.

Otras normas de higiene

Los peluches también tienen que lavarse a menudo. Los más resistentes puedes ponerlos en la lavadora y los más delicados lávalos a mano.

En cuanto a su ropita, la interior se debe lavar todos los días. Para el resto de la ropa, haz lo que te parezca correcto, pero ten en cuenta que si hay una mancha de zanahoria en una chaqueta... ¡tampoco se acaba el mundo! Para los baberos, las toallas y la ropa de cama, opta por un lavado a 60 ºC y utiliza siempre un detergente suave.

Una "limpieza" diaria de la habitación del bebé también es imprescindible. La primera medida deber ser ventilarla durante al menos diez minutos al día. Barre o pasa la aspiradora con regularidad.

Los poderes mágicos de las canciones de cuna

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Si eres aficionada a cantar o no, tu bebé se convertirá en un público excelente y será tu mayor fan. Le encantarán tus canciones, conciertos, y serás su ídolo. Así que no lo dudes: cuando estés con tu niño, ponte a cantar. Aun si hace mucho tiempo no cantas, llegará un día cualquiera que, ante un bebé nervioso que llora y no se calma con nada, te sorprenderás al escucharte tatarear una canción. Mientras el niño está en la cuna o mientras lo meces en brazos, siguiendo el ritmo de tu balanceo, empezarás a canturrear algo así: “Duérmete niño, duérmete ya...”. Como tu memoria no te ayudará a recordar ninguna letra, seguramente repetirás siempre la misma tonadilla o usarás palabras de tu propia cosecha. Y de repente, todo eso tendrá un efecto positivo sobre ti, ya que te sentirás más calmada y, poco a poco, el bebé también se tranquilizará.

 

¿Los bebés saben de música?

Probablemente sí. Desde siempre y en todas partes, los humanos han canturreado canciones a los más pequeños para tranquilizarlos y ayudarles a dormir. De hecho, también solemos cantar para seguir el ritmo de una actividad física o de una tarea. Todos tenemos en nuestro interior capacidades musicales innatas aunque no hayamos recibido una formación específica.

Los estudios de la investigadora canadiense Sandra Trehub y su equipo acerca de las percepciones musicales precoces han demostrado que un niño de nueve meses es capaz de percibir una nota desafinada en una secuencia musical repetitiva. Los niños son sorprendentemente precoces a la hora de percibir el contenido emocional de la música. Durante la infancia, muestran sensibilidad ante la alegría, la tristeza o la cólera que expresa la música de su cultura. Todo esto está relacionado con su percepción de la voz humana: si recitamos un texto con una entonación positiva, también comunicamos al bebé un estado de ánimo positivo. De la misma forma, los bebés son más sensibles a una voz que les habla en una lengua extranjera pero de forma maternal (es decir, con un tono adaptado a ellos), que a una voz que les habla en su lengua materna pero de forma adulta.

Además, las canciones de cuna adoptan, para cada cultura, unos patrones musicales constantes y característicos que se asemejan a la entonación específica que usamos para dirigirnos a los bebés. En Occidente, dichos patrones son el tatareo, las repeticiones de sílabas, los diminutivos, las onomatopeyas y las sílabas sin significado. Además, el ritmo de las canciones de cuna suele acompasarse al del pulso.

Cabe destacar que no cantamos de la misma forma cuando cantamos para nosotros en la ducha o escuchando un disco que cuando lo hacemos para los niños. Con ellos, adoptamos de forma natural un ritmo más lento, un tono de voz más agudo e invertimos más entusiasmo. Además, aunque cada uno de nosotros tiene su propia versión de “La gallina turuleca”, tenemos una capacidad sorprendente de interpretarla exactamente igual cuando se la cantamos a un niño, como si se tratara de un ritual. De esta forma, se transmite un patrimonio folklórico familiar con sus particularidades y discordancias.

Para niños y para mayores

En las letras de las canciones de cuna babilonias y asirias del siglo I a.C. se decía que el llanto de los bebés rompía el orden divino. Debes de pensar: “Estoy totalmente de acuerdo con los babilonios y los asirios”. Por eso, los padres y las niñeras de la Antigüedad no encontraron nada mejor para recuperar el orden divino que cantar canciones a los causantes del problema.

De esta forma, el objetivo de cualquier canción de cuna es calmar el llanto y provocar el sueño, como si se tratase de un encantamiento mágico gracias al cual los adultos nos convencemos de nuestro poder para tranquilizar al niño. Todo esto tiene un impacto positivo sobre nuestras propias tensiones, ya que las liberamos, y, consecuentemente, el bebé se tranquiliza. Las canciones de cuna son como una especie de canción de trabajo, el tambor que marca el ritmo. Ocuparse de un bebé es uno de los trabajos más absorbentes del mundo, y hacerlo cantando de vez en cuando es positivo para todas las partes implicadas: el bebé está alegre y el adulto, relajado.

Cantar nos permite quejarnos de tareas muy difíciles y de las exigencias infinitas de los bebés, sin dejar de estar de buen humor. Un buen ejemplo es esta famosa canción venezolana: “Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales, darte de comer. Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales y darte de beber. Ese niño quiere que lo duerma yo, que lo duerma la madre que lo parió. Ese niño quiere que lo duerma yo, lo duerma la madre que lo parió”.

Las fórmulas mágicas de la primera infancia

Las canciones de cuna, al igual que las canciones infantiles (interpretadas mediante gestos al principio y cantadas por ellos mismos más adelante), constituyen el primer lenguaje poético de la infancia. Son un conjunto de palabras, sílabas y consonantes estrechamente vinculadas con emociones, alegrías, momentos únicos. Son palabras que no están asociadas con ningún significado especial ni objeto. De hecho, es todo lo contrario a lo que hacemos cuando repetimos palabras para que los bebés asimilen el lenguaje.

Gracias a las canciones, e incluso aunque todavía no entiendan la letra, los niños aprenden que el lenguaje no describe únicamente los objetos que les rodean, sino que tiene una dimensión poética, imperceptible, irracional, irreal. Hablan de ratones que comen bolitas de anís, elefantes que se balancean en telas de araña, etc. Además, seguro que algunas de estas palabras que carecen de sentido para los niños o que ellos interpretan a su manera se quedan grabadas en su memoria. Con el paso de los años, una melodía o un comienzo de frase puede hacer resurgir en nuestro interior emociones olvidadas, recuerdos y todo un universo encerrado dentro de una expresión casi mágica.

Confianza en la lactancia materna

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Aumente su confianza en la lactancia materna

Desarrolle su red de apoyo ahora y siéntase bien al alimentar a su bebé más tarde.

 

Como con todas las habilidades nuevas en la vida, la lactancia materna puede requerir un poco de preparación, paciencia y práctica. Mientras usted está comenzando, puede ser increíblemente valioso hablar con otras madres que amamantan y con expertos en la lactancia para obtener consejos, trucos y sugerencias.  

Así que antes de la gran llegada, tómese su tiempo para prepararse:

  • Tome una clase de lactancia durante el embarazo. Además de aprender técnicas, es posible que conozca a otras futuras mamás locales con las que podrá reunirse una vez que nazcan sus bebés y podrán ayudarse mutuamente a poner en práctica su teoría sobre la lactancia materna.
  • Póngase en contacto con una pariente o amiga cercana que haya amamantado o esté amamantando a su bebé.
  • Hable con su médico sobre sus planes de amamantar exclusivamente con leche materna.
  • Hable con su familia sobre sus intenciones de amamantar y cómo podrían ayudarla.  
  • Busque un asesor de lactancia en su zona y anote sus datos de contacto.
  • Averigüe si hay grupos de apoyo para la lactancia materna que se reúnan a nivel local. Incluso si no tiene ningún problema, puede ser una buena manera de salir de la casa para conocer a otras personas que amamantan por primera vez y compartir experiencias.
  • Investigue sobre cualquier equipo que usted crea que va a necesitar - una silla bien diseñada o un cojín de apoyo para la lactancia materna puede ayudarla a sentirse cómoda mientras alimenta a su bebé. Una bomba para amamantar será útil si planea extraer un poco de leche materna.

Al pensar a futuro durante su embarazo, usted desarrollará su confianza para amamantar cuando llegue su bebé. "Las investigaciones han demostrado que cuanto mayor es la confianza en la lactancia materna, mayor es la probabilidad de lograr amamantar y hacerlo durante más tiempo", señala la Dra. Evelyn Spivey-Krobath PhD, científica de nutrición en Nestlé Nutrition. ¡Comience hoy a aprender a amamantar y a prepararse para el primer amamantamiento de su bebé!  

Tengo la solución a los problemas de lactancia

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Dar el pecho al niño no siempre es un camino de rosas. ¿Qué medios existen para superar los obstáculos tradicionales?

 

Algunas reglas para cuidar mejor de tu pecho antes de cada toma:

- Lávate las manos
- Rocíate el pezón y sécalo cuidadosamente con una gasa estéril
- De vez en cuando, masajea e hidrata el pecho con una crema especial, sobre todo si tienes grietas.

Problemas de la lactancia

Grietas, congestiones, mastitis...Tras esos términos se esconden los problemas más corrientes que pueden perturbar la lactancia materna. Por otro lado, tu bebé puede acelerar repentinamente el ritmo de sus tomas o incluso rechazar el pecho. No entres en pánico, cada problema tiene su solución.

Grietas

-¿Qué son? Esas pequeñas fisuras o grietas que se producen en el pezón se deben a una mala posición de la boca del bebé durante la toma. Las grietas no tienen consecuencias para el bebé pero resultan muy dolorosas para la madre, a tal punto que suponen uno de los principales motivos para dejar la lactancia materna durante los primeros días y semanas.
- ¿Qué hacer? Asegúrate de que el pezón esté bien posicionado hacia la parte superior del paladar y de que la boca del bebé abarque buena parte de la aureola. Estos son algunos consejos que pueden ayudar: secar el pecho después de cada toma con una gasa estéril; humedecer la zona afectada con varias gotas de la propia leche, ya que esta tiene poder cicatrizante; utilizar almohadillas desechables para que los pezones permanezcan secos, aunque sea necesario cambiarlas cada hora; y, sobre todo, utilizar una crema hidratante especial para ese problema, que debe ser indicada por un médico. Si las grietas persisten al cabo de diez días de lactancia, consulta con tu médico.


Congestión

-¿Qué es? Se trata de una acumulación de leche en la glándula mamaria. Incluso puede llegar a provocar fiebre. El pecho se hincha, duele, se endurece y, a menudo, presenta un enrojecimiento. El pezón se aplana, lo que dificulta que el niño tome su leche y favorece la aparición de grietas.
- ¿Qué hacer? El único tratamiento eficaz es facilitar la salida de la leche mediante tomas de pecho o con un sacaleches para "vaciar" el pecho. También ayudan los masajes bajo una ducha de agua caliente... Si aplicas una compresa fría entre toma y toma, reducirás la hinchazón y el dolor. Comprueba, además, que tu sostén sea de la talla apropiada y no te comprima los pechos en exceso. Si con eso no basta, pide consejo al personal del hospital o a cualquier profesional competente. Todo dolor o tensión del pecho debe incitarte a aumentar la frecuencia de las tomas para evitar que la congestión derive en una mastitis.


Mastitis

- ¿Qué es? Se trata de una inflamación debida a un estancamiento de la leche en el pecho. Sus signos característicos son fiebre, dolor muscular, endurecimiento y enrojecimiento de la zona del pecho y mucha fatiga. Es causada porque el bebé toma el pecho menos tiempo del necesario o realiza menos tomas de las que debería y, por lo tanto, el pecho no se vacía lo suficiente. La sobreproducción de leche o la obstrucción de un canal lactífero son otras de sus causas. Presta mucha atención a tu cuerpo porque una mastitis mal cuidada puede derivar en un absceso.
- ¿Qué hacer? Da el pecho al bebé el tiempo que sea necesario, sin cronometrar la lactancia. También puedes drenar el pecho manualmente. Masajea la zona dolorida, durante y después de cada toma, partiendo de la caja torácica y yendo en dirección al pezón. Descansa. Si al cabo de ocho a veinticuatro horas los síntomas persisten y/o tienes fiebre, consulta rápidamente con tu médico.


¡El bebé quiere el pecho a cada momento!

Es normal. Las primeras semanas suponen para la madre y el niño un periodo de aprendizaje de la lactancia, cuyo éxito depende en gran medida de las tomas "a demanda". En promedio un lactante puede pedir el pecho de ocho a doce veces al día. Si lo reclama a todas horas, debes estar a su disposición. Esa excesiva demanda no durará más que unos días, el tiempo necesario para que la composición de la leche evolucione en función de las nuevas necesidades nutricionales del bebé. No olvides que dar el pecho no solo sirve para saciar al bebé. También le ayuda a desarrollar los sentidos del gusto, olfato y tacto. Además, lo distrae y le ofrece seguridad. La lactancia alcanza su ritmo normal hacia la sexta u octava semana. Confía en ti y en tu hijo.

El bebé rechaza el pecho

Ese comportamiento pasajero puede tener diferentes causas. No está necesariamente relacionado con tu producción de leche o con su calidad. Lo más importante es que te relajes, no es fácil, pero es indispensable. Al rechazar el pecho, tu bebé puede estar expresando un miedo, (una reacción violenta por tu parte cuando te toma el pezón, por ejemplo), un dolor (otitis, salida de los dientes, llagas...) o una sorpresa (has cambiado de crema hidratante y tus pechos no huelen igual). Al cabo de uno o dos días, todo volverá a la normalidad.

Tips para mejorar la producción de leche materna

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La leche materna tiene un beneficio increíble para la salud del bebé. Sin embargo, para muchas madres se les complica, porque la producción de leche es mínima. A continuación te daremos algunos tips que te ayudarán a producir más.

 

La primera reacción que solemos tener cuando no producimos suficiente alimento para nuestro pequeño, es entrar en pánico, pues a veces la práctica puede ser dolorosa.

Hay complicaciones y molestias, pero todas tienen solución. Es importante tener mucha información para poder valorar lo que está ocurriendo y cómo podemos solucionarlo. Porque una vez que resolvamos todas nuestras dudas sobre la lactancia materna, nos ayudará a disfrutarla sin preocupaciones.

Ahora, sigue estos tips para mejorar la producción de leche:

1.A demanda:

No hay horarios para alimentar a tu bebé, cada niño va pidiendo según lo que necesita. Además su succión ayuda a la producción de leche. No te preocupes si crees que tu pecho no parece lleno, o si piensas que tu bebé no recibe lo suficiente… lo que si tienes que pensar es en darle cada vez que lo pida.

2.Piel con piel:

Si ves que la producción de tu leche disminuye, deja a tu bebé sólo con el pañal al momento de amamantarlo. El contacto piel con piel es increíblemente útil en estas situaciones, ya que ayuda a liberar hormonas que producen la leche. Y de paso fortalece su vínculo emocional.

3.Sin horarios:

No programes el tiempo, ni calcules hora exacta al momento de alimentar a tu bebé. Recuerda darle ambos pechos en cada toma, comenzando siempre por el último que le diste.

4.No chupones:

La lactancia materna se da exclusivamente hasta los primeros seis meses de vida. En muchos casos, las mamis utilizan los chupones para calmar al bebé pero pueden reducir el hambre y por ende nuestra producción de leche baja al no haber succión.

5.Cuida tu alimentación:

Asegúrate de beber mucho líquido, y comer lo suficientemente sano para mantenerte al día con las exigencias de la lactancia; ya que necesitas al menos 500 calorías al día.

6.Duerme lo suficiente:

Es necesario, que al momento de amamantar a tu bebé estés relajada. Muchos estudios demuestran que las mamis producen más leche cuando han dormido bien, así que si tu bebé duerme aprovecha también en dormir, o en relajarte con una ducha caliente y tu música favorita.

Estos son algunos tips para que produzcas más leche, recuerda que tienes que tener confianza en que puedes amamantar con éxito a tu bebé.

¿Cómo aliviar los cólicos de mi bebé?

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Todo el mundo dice que el cólico del lactante es una dolencia benigna y transitoria, pero a mí me agobia ver llorar tanto a mi pequeño. ¿Qué puedo hacer para tranquilizar al bebé y mantener la calma?

 

Signos característicos

El adorable bebé que hasta ahora era tranquilo y crecía sin problemas llora durante el día y, en ocasiones, por la noche. Está más irritable que de costumbre, su pena parece inconsolable. Y, lo que es peor, lanza unos gritos agudos que no habías escuchado hasta ahora. Con la fatiga acumulada, cada vez llevas peor este radical cambio de actitud. Te sientes angustiada. Es normal. Consúltalo con el pediatra, pero es posible que se trate de cólicos. La primera buena noticia es que la salud de tu hijo no corre peligro. Y la segunda buena noticia es que se le pasará en cuestión de semanas.

¿Qué son los cólicos?

Los cólicos son dolores abdominales que se presentan de manera intensa y frecuente. El cólico se expresa con llantos, agitación (el bebé se retuerce de diferentes maneras) y gases. Es importante no confundir los cólicos con las diarreas. Según las estadísticas, cerca del 40% de los bebés sufren cólicos entre las dos semanas y los tres o cuatro meses de edad. Las causas pueden ser múltiples: inmadurez del sistema nervioso y digestivo, ansiedad de los padres percibida por el bebé, sobrealimentación, intolerancia a la leche o cambio de alimentación.

Si tu bebé presenta esos síntomas durante varios días, pide una cita con el pediatra para que te confirme si se trata de cólicos.

Tareas para la casa

Te presentamos algunos consejos que te ayudarán a calmar a tu pequeño:

Si das el pecho, evita comer especias, alimentos de la familia de las crucíferas (col, brócoli, col de Bruselas) y legumbres (alubias, frejoles) porque son fuente de flatulencias.
Masajea suavemente el vientre del bebé en sentido horario, ponle sobre el abdomen una bolsa de agua caliente envuelta en una toalla (el calor ayuda a calmar el dolor) y utiliza el portabebés, ya que la posición vertical alivia los cólicos (incluso se ha descubierto que en países donde los niños van siempre a cuestas de sus madres, los pequeños no sufren cólicos).
Importante: Debido a que la succión calma los dolores intestinales, el bebé buscará comer con mayor frecuencia, el riesgo está en que si come mucho, puede tener dolores de barriga.

Control de la lactancia materna

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Su lista de control de lactancia del hospital 

Asegúrese de que sus planes de alimentación no se pasen por alto en medio de la emoción de su nueva llegada.

 

Es posible que ya haya hecho un plan de parto, pero ¿qué hay de un plan para la lactancia materna? Escribir sus intenciones ayudará al personal del hospital a entender sus deseos y a ofrecerle el apoyo que necesita.

Mi plan de lactancia

Para información de todo el personal del hospital, encontrará mis intenciones para amamantar a mi nuevo bebé a continuación.

Gracias de antemano por respetar mis deseos. Saludos cordiales.

  • Amamantar lo más pronto posible

Me gustaría amamantar a mi bebé dentro de una hora después del nacimiento, si es posible. Si tengo una cesárea, me gustaría amamantar tan pronto como pueda.

  • No le dé fórmula a mi bebé

Si mi bebé es llevado a una guardería, por favor asegúrense de que todos sepan que estoy amamantando exclusivamente y que no se le debe dar fórmula. Si mi bebé muestra signos de que tiene hambre, por favor tráiganmelo.

  • Anótenlo en ambas fichas

Por favor, anoten en mi ficha y en la de mi bebé que estoy amamantando exclusivamente (por lo tanto, no se deben administrar otros líquidos).

  • Manténgannos juntos

Me gustaría que mi bebé se quedara conmigo en mi habitación día y noche para que pueda amamantarlo cuando lo pida. Si no se permite la “internación conjunta", por favor asegúrense de que mi bebé me sea traído durante la noche cuando tenga hambre.

  • No le dé un chupete a mi bebé

Por favor, no le den un chupete a mi bebé, agua con glucosa o fórmula sin consultarme antes. 

  • Refiéranme a un especialista en lactancia

Por favor, contáctenme con un asesor de lactancia certificado si hay uno disponible. Si lo considero necesario, me gustaría que me guiara durante mi primer amamantamiento y que me controle antes de que me den de alta.

¡LA LECHE MATERNA ES EL MEJOR ALIMENTO PARA EL BEBÉ!

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Nestlé apoya completamente esta práctica y la lactancia materna continuada hasta los 2 años, junto con la introducción de alimentos complementarios según lo recomendado por su médico o autoridades de la salud.

La alimentación complementaria inicia desde los 6 meses en adelante.